- Entre himnos y silencio solemne, dirigentes destacan su legado intelectual, su origen humilde y su compromiso indeclinable con la democracia dominicana.
Redacción.
Santo Domingo Norte, RD.– Bajo las notas del himno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y en medio de un ambiente de recogimiento que mezclaba gratitud y tristeza, el comité municipal de esa organización política en Santo Domingo Norte rindió guardia de honor a los restos del ingeniero y dirigente histórico Ramón Alburquerque, en el cementerio Jardín Memorial, donde finalmente recibió sepultura.
La despedida no fue solo protocolar. Fue, más bien, un acto de memoria colectiva. Dirigentes, militantes y colaboradores formaron filas alrededor del féretro, en una escena marcada por el silencio respetuoso y la convicción de estar despidiendo a una de las conciencias más lúcidas de la política dominicana contemporánea.
Tras las honras, los presentes acompañaron el cortejo fúnebre en marcha hasta su última morada, como símbolo de lealtad a quien dedicó su vida al servicio público y a la construcción democrática del país.
Durante el acto, el presidente del PRM en Santo Domingo Norte, Isidro Torres, ponderó las cualidades humanas e intelectuales del fenecido dirigente, a quien definió como un hombre de pensamiento riguroso y vocación permanente por el conocimiento.
Destacó su “inteligencia lúcida, una formación rigurosa y una vocación constante por el estudio”, forjada —según dijo— “desde las aulas, los libros, las bibliotecas y la reflexión crítica sobre los grandes temas nacionales e internacionales”.
“Fue un dirigente que surgió de los extractos más humildes y llegó a uno de los niveles de liderazgo más altos del país. Estudió varias carreras en distintos países y llegó a dominar cerca de cinco idiomas”, expresó Torres, subrayando la dimensión académica de un político que hizo del saber su principal herramienta.
Afirmó, además, que su partida deja un vacío difícil de llenar en la vida política e intelectual de la nación, pero también una herencia invaluable cimentada en el pensamiento libre, el compromiso democrático y el amor sincero por la República Dominicana.
Su vida
Ramón Alburquerque Ramírez fue ingeniero civil, académico y uno de los dirigentes históricos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), desde donde desempeñó un rol determinante en la vida pública.
Más adelante, se convirtió en miembro fundador del PRM, aportando su experiencia y liderazgo a la consolidación de la nueva organización.
A lo largo de su trayectoria ocupó posiciones de alto nivel en el Estado, entre ellas senador de la República, presidente del Senado y ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, dejando una impronta de trabajo técnico, firmeza ética y defensa constante de los principios democráticos, incluso en los momentos más complejos del debate político nacional.
Reconocido por su discurso crítico, su independencia de criterio y su integridad personal, su carrera estuvo marcada más por las ideas que por los privilegios.
En más de una ocasión admitió que las limitaciones económicas le impidieron alcanzar la Presidencia de la República, una confesión que, lejos de restarle estatura, reforzó su imagen de político austero y coherente.
Con su despedida, Santo Domingo Norte no solo rindió honores a un dirigente, sino a una vida tejida de esfuerzo, estudio y vocación pública. La política dominicana pierde a un referente; su legado, sin embargo, permanece como brújula moral para las nuevas generaciones.
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