Por Jarlen Espinosa.
Santo Domingo Norte, RD. – En algún momento hablé de la dificultad que tenía Carlos Pérez a lo interno de la Fuerza del Pueblo (FP), necesitaba acercarse a un árbol que le cobijara con su estructura, sin embargo, haber elegido a Los Maldonados, es como abrigarse entre hiedras venenosas.
Desglosemos…
Las hiedras venenosas o estranguladoras tienen la característica de que, aunque no sean plantas parásitas estrictas, crecen alrededor de un árbol huésped, le quitan la luz solar y terminan ahogándolo o matándolo.
Cuando me mencionan el «equipo» del exdiputado Rubén Maldonado, no solo me llega a la mente su hijo, el diputado Eudy Maldonado, o aquellas figuras que dicen habría colocado en el Distrito Municipal de La Victoria…
Para mí es imposible no recordar la figura de Juan Francisco Peguero Ramírez, uno de los regidores más ejemplares que me tocó ver en acción, reunía todas las condiciones para ir por una diputación, pero, dentro de su propio equipo no dejaron que le diera la luz del sol, y ahogaron sus aspiraciones.
Y ahí quedó castrado un gran activo político que prometía aportarle a Santo Domingo Norte.
Rubén Maldonado tiene en el municipio su cuota de rechazo, tanto a lo externo como a lo interno de su propio partido, de hecho, ha sido el opositor más aguerrido en contra de una posible candidatura presidencial del senador del Distrito Nacional, Omar Fernández, por algo le pusieron «Los carritos chocones».
En el caso de Carlos Pérez no iba tan mal, estaba ascendiendo poco a poco pese a la debilidad de no tener una estructura fuerte que lo respaldara a lo interno de la FP, pero, ese padrino que lo ha adoptado no creo que le vaya a sumar mucho que digamos, al contrario, personas que quizás querían apoyarle ya no lo harán, no lo ven igual.
Desde ya comenzó el desplome de su prematura aspiración a la Alcaldía de Santo Domingo Norte, y, así como se le ha ido el regidor Ramón Altagracia, otros se le van a mover…
Anótenlo.
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