martes , abril 20 2021

EL TELEFÉRICO SOBRE LA POBREZA

Por Máximo López (hijo).
Santo Domingo. – Podía mirar porque había silencio en aquella cabina del teleférico tricolor de Santo Domingo. Me maravilló ver como la superficie del agua resplandecía en las orillas del rio Ozama.

Quise entender a la vez como subsistían aquella pobreza, que sin lugar a duda dolía.

Tan solo de ver los asentamientos en forma de casuchas, tan precarias, como sus mismas esperanzas, aquello parecía una verdadera anatomía al olvido, ver esas favelas llenas de niños preñados de lombrices, hijos que ha parido la miseria, sin más doliente que la esperanza.

Niños que lloran el dolor de no poder comer, que en vez de mirar las estrellas miran sus pies llenos de lodo, y se preguntan el hecho de su razón de ser, esos, que luego son empujados por el mismo sistema, a un cerco de miseria de vida a delinquir en las calles.

Jóvenes a los que el progreso les pasó por encima -como lo hace día tras día el teleférico tricolor- y a los que luego, ese mismo sistema acusa y encierra.

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