miércoles , junio 12 2024

Robert Vargas, legado inmortal

Por Jarlen Espinosa.
Santo Domingo. – ¿Cómo hacer para no sentir este sentimiento incontrolable y melancólico que me da al ver una foto tuya? ¿Dónde lo desactivo? Dímelo tú Robert Vargas que sabes de tecnología más que cualquier muchachito de esta generación.

«Solo se muere el que se olvida», dijo Canserbero en la canción de «El Primer Trago».

¿Y a ti quién te olvida? Si hasta tus detractores te recuerdan y muchos de estos hasta te extrañan.

Mientras que para los tuyos…

¡Jumm!

El trago sigue siendo amargo.

Ay Robert…

Bien hiciste tú con eliminar aquellas fotos maternas que causarían tristeza en ti, bien crep hacer yo con evadir ver las tuyas, incluso las que conservo en el celular.

Pero…

¿A ti quién te evade Sensei? Si hasta un silencio para un periodista como tu era respuesta y noticia.

Ahorita le escribí a Cinthia un «¿Cómo vas?» Yo sabiendo que un día como hoy ronda la melancolía…

Dime tú…

¿A ti quién te evade Sensei?

Pero vamos a dejarnos de vainas y hablemos de tu legado, para no ponerme como la vez aquella que me senté en el patio de la casa y tuviste que salir con Cinthia a comprar algo de comer.

jajajjajajaja.

Te quiero Robert Vargas.

El legado sigue siendo preservado celosamente, cuidado y extendido de forma aguerrida por tu mayor creación.

En cuanto a mí…

Sigo dejando ver los frutos de lo que sembraste en mí, los cuales se fusionaron con otras raíces propias.

En el 2017, cuando una de las tantas tramas de muerte estaba en tu contra, escribí algunas palabras con las que al día de hoy, este 15 de agosto, fecha de tu nacimiento y de tu amada Cinthia, siguen vivas como tus enseñanzas.

«Son pocas las personas que con su andar por la vida logran inmortalizar su existencia, Robert Vargas director de Ciudad Oriental es uno de esas pocas personas.

Con una línea periodística más que objetiva insobornable, (INSOBORNABLE), esta característica adquiere más valor en estos tiempos donde lo común es tratar con periodistas que se prostituyen.

No han querido entender que la libertad de expresión y la democracia no se pueden condicionar. Que un periodista que se respete no está para escribir solamente artículos que agraden a un funcionario o a todos sus lectores.

Sepan que Robert Vargas no solo ha dado cátedra de lo que es un periodismo comprometido, él también es maestro y como tal, ha incrustado sus técnicas, ideas y estilo de vida en cientos de alumnos y discípulos.

Es un hombre que le queda grande a cualquier trama y a la muerte misma. Robert Vargas es como ese árbol que echa raíces de una forma tal, que aun cortándolo vuelve a retoñar igual o más fuerte y frondoso…»

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