lunes , mayo 16 2022

(Vídeo) Estúpido, prepotente, discriminatorio e ilógico el accionar de Jonathan Liriano

Por Jarlen Espinosa.
Santo Domingo. – Un director de comunicaciones de una entidad, empresa o marca es el mediador por excelencia entre los medios de comunicación y la compañía, persona o institución que represente, por tanto, debe tener la capacidad para tratar incluso situaciones embarazosas, no tan solo para cuidar la imagen de su representado, sino también, para demostrar a través de su accionar que es un «profesional» que se preparó y está a la altura de la carrera que estudió, o por lo menos, del cargo que desempeña, en fin, todo lo contrario a lo que hizo  Jonathan Liriano.

Tras el director de comunicaciones del Ayuntamiento de Santo Domingo Este (ASDE), Jonathan Liriano, intentar sacar por un brazo al periodista Robert Vargas, quien es el fundador y ejecutivo del portal Ciudadoriental.com, evidenció un total desconocimiento de cómo se debe tratar a un trabajador de la prensa.

Para quien escribe estas líneas, el accionar de Liriano fue estúpido, prepotente, discriminatorio e ilógico.

Estúpido, sin duda alguna, impedir a trabajadores de la prensa buscar su mejor ángulo tan pronto llega a cubrir un evento, o condicionarle el cuándo podrá acceder tratándose de una actividad pública. La experiencia en el campo te enseña incluso que se debe llegar temprano para lograr un buen puesto, sobretodo cuando se prevé que asistirán muchos medios, como es habitual en una rendición de cuentas.

Prepotente, pretender imponer su voluntad por encima de la lógica y lo que conviene, no se trata de personas descerebradas a las que se les dice cómo usted entiende que se debe hacer su trabajo, saben a lo que van, y colocar a agentes municipales para le administren el derecho que tienen como trabajadores de la prensa, no es muy sutil que se diga.

Discriminatorio, es un descaro alejado de toda ética profesional el querer aplicar reglas de juego de manera selectiva, el señor Liriano quiso que Robert Vargas saliera de la Sala Capitular, pero, tenía dentro cámaras de otro medio dentro del referido lugar, esto no es democrático.

Ilógico, no sé en cuál gurú de la torpeza habría inspirado a Jonathan Liriano, para que tuviera la «genialidad» de reprimir las funciones de los trabajadores de la prensa, hasta que llegara «su eminencia» el alcalde Manuel Jiménez…

No eran protestantes los que estaban allí, para reclamar sus prestaciones laborales, o empresas demandando les pagaran los servicios prestados, que en todo caso tendrían el derecho, así sea en las afueras.

Estos a los que se les reprimió estaban dentro…

¿Y porqué?

Simple.

Son la prensa, PRENSA.

Buscando noticias en una fuente para llevarla a las masas a través de sus medios y plataformas independientes, en el caso de los emprendedores, buscan de un mensaje, para llevar a las masas el relato de los hechos según su línea de redacción que entienda, aunque en el caso de unos prime el interés, en los que no, solo deben cumplir con el compromiso ético de apegarse a la verdad, aunque esta le moleste a quien no la tolere.

Una vez escuché a Genri García decir, «con periodistas no se discute», con el tiempo he aprendido que no se trata de que estos se sientan seres superiores a nadie, sino, porque son lo más parecido a un abogado defendiendo sus derechos.

En conclusión Jonathan Liriano, regrese a la universidad o tome un curso taller que le enseñe como se debe hacer buenas relaciones públicas, que generen armonía entre la figura y entidad que representa, con su mejor aliado o «talón de Aquiles», según como se maneje usted con los trabajadores de la prensa.

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